City Bell redefine su demanda: los departamentos ya no son solo para mayores.

El mercado inmobiliario está en constante evolución, y algunos cambios no solo se perciben en los números, sino en el perfil de quienes compran. En City Bell, esa transformación ya es evidente.
Según la arquitecta Magali Falivene, el segmento de departamentos está atravesando un cambio de tendencia claro: ya no es un producto exclusivo para personas mayores, sino una tipología que empieza a captar un público completamente distinto.

De retiro tranquilo a elección de estilo de vida
Históricamente, los departamentos en City Bell estaban orientados a un público bien definido: personas mayores de 65 años que buscaban practicidad, seguridad y menor mantenimiento.
Era una decisión lógica: dejar la casa grande, simplificar la vida y mantener el confort.
Pero hoy, desde la mirada proyectual y del uso del espacio, ese paradigma empieza a ampliarse.

Un nuevo perfil entra en escena

“Antes el departamento era una elección casi exclusiva de personas mayores. Hoy vemos un público completamente distinto sumándose a ese segmento”, señala Falivene.
Se trata de compradores más jóvenes, independientes, profesionales, con ingresos medios y altos, que eligen vivir en departamentos no por necesidad, sino como una decisión consciente.
Y hay un rasgo que se repite: muchos de ellos se criaron o vivieron en barrios cerrados.

Independizarse sin resignar calidad de vida

Este nuevo público tiene expectativas claras.
No está dispuesto a resignar estándares, sino a reinterpretarlos en otro formato.
Buscan:
•Seguridad
•Amenities (SUM, espacios verdes, piscina, gimnasio)
•Diseño moderno
•Calidad constructiva
•Buena ubicación dentro de City Bell
Pero al mismo tiempo priorizan independencia, practicidad y menor mantenimiento.
El departamento aparece entonces como una síntesis: mantener calidad de vida sin la carga operativa de una casa.

El impacto en el diseño y el desarrollo

Desde la arquitectura, este cambio de demanda empieza a reflejarse en el tipo de producto que se proyecta.
“Los desarrollos ya no pueden pensarse solo desde la unidad funcional, sino desde la experiencia de quien va a vivir ahí”, explica Falivene.
Esto se traduce en:
•Espacios más flexibles y funcionales
•Diseño contemporáneo
•Mayor integración entre interior y exterior
•Amenities que realmente acompañen el estilo de vida
•Proyectos con identidad
El foco deja de estar únicamente en la construcción para pasar a centrarse en el uso.

Una tendencia estructural

Para Magali Falivene, este cambio no es pasajero.
Responde a transformaciones más profundas:
•Nuevas formas de independencia
•Cambios en la estructura familiar
•Revalorización del tiempo
•Búsqueda de seguridad sin aislamiento
•Preferencia por experiencias por sobre superficies
En este contexto, el departamento deja de ser una solución de transición para convertirse en una elección de vida.

City Bell, un escenario ideal

La particularidad de City Bell es su equilibrio: identidad de barrio, entorno verde y cercanía con centros urbanos.
Esa combinación la posiciona como un lugar ideal para este tipo de evolución.

“El mercado se está ampliando. Hoy el departamento en City Bell responde a múltiples perfiles, y eso obliga a repensar tanto el diseño como el desarrollo”, concluye Falivene.