Nuevo desarrollo logístico en Añelo busca capitalizar la demanda operativa de Vaca Muerta.
El crecimiento sostenido de la actividad en Vaca Muerta continúa impulsando nuevos desarrollos de infraestructura en Añelo, la localidad neuquina que funciona como puerta de entrada a uno de los mayores reservorios de hidrocarburos no convencionales del mundo. En ese contexto surge Las Jarillas, un proyecto logístico orientado a brindar soluciones operativas para empresas que trabajan en la zona.

Impulsado por el arquitecto Mariano Stephens, el desarrollo propone una alternativa flexible para compañías que necesitan instalarse rápidamente en el área de mayor actividad del shale argentino. El emprendimiento se ubica estratégicamente frente a la principal ruta de acceso a Añelo y a la meseta donde se concentra la operación de Vaca Muerta.
Infraestructura clave para una zona con limitaciones operativas
El eje del negocio es el alquiler de lotes preparados para operaciones logísticas y de servicios vinculados a la industria energética. Cada parcela se entrega nivelada y compactada para soportar maquinaria pesada, además de contar con conexión de agua y energía eléctrica, dos recursos escasos en la meseta neuquina.
“En Añelo, y sobre todo en la meseta, muchas empresas operan con generadores a combustible porque no hay energía disponible para todos. Y hacer un pozo de agua puede ser extremadamente costoso”, explica Stephens. “Nuestra propuesta es ofrecer lotes que ya cuentan con esa infraestructura básica, lo que reduce significativamente los tiempos de instalación para las empresas”.
Un modelo flexible para contratistas y proveedores
Además del alquiler del terreno, el proyecto contempla negocios complementarios basados en infraestructura modular y adaptable a la demanda de cada empresa. Entre las posibilidades se incluyen la construcción de:
- galpones industriales
- módulos habitacionales
- oficinas operativas
- espacios logísticos para almacenamiento
La infraestructura se construye a demanda, una decisión estratégica para evitar inversiones innecesarias y adaptarse a las necesidades específicas de cada cliente. “Un galpón de 400 metros cuadrados puede ser demasiado grande para una empresa o demasiado chico para otra. Preferimos hacerlo a medida cuando aparece la necesidad”, señala el desarrollador.
Los galpones, por ejemplo, pueden construirse en aproximadamente dos meses, mientras que los módulos habitacionales o de oficina pueden instalarse en alrededor de un mes.
Espacios para descanso operativo
Uno de los servicios con mayor potencial dentro del proyecto son módulos de descanso para contratistas, diseñados para trabajadores que necesitan pasar la noche antes de continuar viaje o esperar una jornada de trabajo.
Estos espacios incluyen baño y cama —sin cocina— y funcionan mediante un sistema digital de reservas y acceso mediante código. El objetivo es ofrecer una solución simple y rápida para trabajadores independientes o empresas de servicios que operan en la región.
Una oportunidad para proyectos en Vaca Muerta
El desarrollo busca posicionarse como una plataforma logística flexible para empresas vinculadas directa o indirectamente a la actividad petrolera, desde contratistas hasta proveedores de servicios.
“Hay muchas empresas que quieren instalarse en Añelo pero no encuentran dónde hacerlo o no quieren esperar largos procesos de desarrollo. La idea es ofrecer un lugar donde puedan llegar y empezar a operar rápidamente”, explica Stephens.
El proyecto también apunta a convertirse en una oportunidad para empresas que deseen desarrollar infraestructura o proyectos vinculados a la actividad energética en la región.






