Invertir en pozo conviene, pero siempre con información clara y decisiones responsables.

En un contexto donde el acceso al crédito hipotecario es limitado y la búsqueda de resguardar el valor del dinero se vuelve una prioridad, la inversión en pozo continúa posicionándose como una de las alternativas más elegidas dentro del mercado inmobiliario argentino. Sin embargo, ¿es realmente conveniente? ¿Qué hay que tener en cuenta antes de tomar la decisión?

Conversamos con la arquitecta Antonela Pesavento, quien nos brinda una mirada clara y profesional sobre los beneficios, riesgos y aspectos clave a evaluar.

—¿Conviene invertir en pozo hoy en Argentina?
Sí, conviene, pero no de cualquier manera. Es una muy buena herramienta tanto para inversión como para acceder a una vivienda propia, principalmente porque permite ingresar a valores más bajos que los de una propiedad terminada y ofrece opciones de financiación. Pero la clave está en hacerlo con información clara y tomando decisiones responsables.

—¿Cuáles son las principales ventajas de comprar en pozo?
La principal ventaja es el precio. Al comprar en etapas iniciales, el valor suele ser más bajo y acompaña el avance de obra. Además, en muchos casos se puede pagar en cuotas, generalmente en pesos y de forma directa con el desarrollador, lo que lo hace más accesible frente a la falta de crédito hipotecario. También es interesante para quienes piensan a mediano plazo, ya sea para vivir o como inversión.

—¿Y los riesgos? ¿Qué debería mirar un comprador antes de invertir?
El primer punto es saber quién está detrás del proyecto. No alcanza con ver renders o imágenes: hay que investigar antecedentes, obras entregadas y la trayectoria del desarrollador. Su solidez técnica y financiera es fundamental.
Después, es clave entender bajo qué figura legal se desarrolla el proyecto. En Argentina, el fideicomiso suele ser la opción más segura, porque permite que cada comprador tenga una unidad funcional definida y pueda escriturar de forma independiente.

—En términos legales, ¿qué importancia tiene el contrato?
Es central. Ya sea una adhesión a fideicomiso o un boleto de compraventa, el contrato debe ser claro y detallado: qué se está comprando, condiciones de pago, qué incluye la unidad, plazos estimados de entrega y qué sucede en caso de demoras. No es un trámite más, es el respaldo de toda la operación.

—Muchas veces se habla de los plazos, ¿qué hay que tener en cuenta?
Hay que diferenciar la entrega de la unidad de la escritura. La posesión puede darse al finalizar la obra, pero la escritura suele demorar entre seis y doce meses más, dependiendo de cuestiones administrativas como la aprobación de planos o el final de obra. Es importante tener esto claro desde el inicio para evitar falsas expectativas.

—¿Cómo son hoy las formas de pago en este tipo de inversiones?
Ante la falta de crédito, los desarrolladores ofrecen financiación directa. Generalmente hay esquemas como un anticipo y cuotas hasta la posesión, pero muchas veces existe cierta flexibilidad. Eso permite adaptar la inversión a las posibilidades de cada comprador, siempre dentro de parámetros razonables.

—Más allá del precio y la financiación, ¿qué otros factores influyen en una buena inversión?
La calidad constructiva. No es solo la ubicación o los metros cuadrados. Los materiales, la funcionalidad y el nivel de terminación son clave. Detalles como aberturas con doble vidrio, mobiliario completo o griferías de calidad marcan una gran diferencia en el resultado final y en el valor de la propiedad.

—Para cerrar, ¿qué le dirías a alguien que está evaluando invertir en pozo?
Que no se guíe solo por la oportunidad o el impulso. Es una inversión que puede ser muy rentable y segura, pero requiere información, análisis y asesoramiento. Entender cómo funciona el proceso y elegir bien el proyecto es lo que realmente hace la diferencia.

La inversión en pozo no es una cuestión de suerte. Como destaca la arquitecta Antonela Pesavento, se trata de tomar decisiones informadas, comprender el contexto y apostar por proyectos sólidos. Solo así, una oportunidad puede transformarse en una inversión segura y alineada a los objetivos de cada persona.