Mercado inmobiliario argentino: señales de recuperación y un nuevo ciclo de oportunidades.

El mercado inmobiliario argentino empieza a mostrar señales más consistentes de recuperación. Después de varios años de caída de precios, baja actividad y fuerte incertidumbre, distintos indicadores comienzan a marcar un cambio de tendencia: vuelve la demanda, se reactivan las escrituras, aparecen los créditos hipotecarios y los precios de cierre empiezan a afirmarse.

De acuerdo con el estudio “Futuro Mercado Inmobiliario 2026-2027: Seguimos creyendo”, elaborado para C21 Espósito, el escenario actual combina variables positivas con algunos puntos de cautela. La conclusión general es clara: el mercado se está moviendo, pero todavía no todos los factores acompañan con la misma fuerza.

La oferta se mantiene estable

Uno de los primeros datos a observar es la oferta. En CABA, la cantidad de departamentos en venta se mantiene estable, sin una expansión fuerte pero tampoco con una contracción marcada. Esto refleja un mercado en equilibrio, aunque todavía sin el dinamismo suficiente como para hablar de una recuperación plena por el lado de la oferta.

Luego de años de caída en precios y cantidad de operaciones, el período 2024-2026 muestra una mejora moderada. El mercado parece haber dejado atrás el piso, pero todavía se encuentra en una etapa de consolidación.

La demanda vuelve a tomar protagonismo

La demanda aparece como uno de los indicadores más positivos. Las escrituras alcanzan niveles altos, similares a los mejores registros desde 2009, mientras que las hipotecas muestran una recuperación sostenida.

Este dato es central porque confirma que el comprador volvió al mercado. Ya no se trata solamente de consultas o expectativas: hay más operaciones concretas, más decisión de compra y mejores condiciones para cerrar ventas.

La recuperación del crédito hipotecario también cumple un rol importante. Las tasas bajaron y el volumen de escrituras respondió rápidamente. Sin embargo, el informe advierte un punto clave: gran parte de ese crédito se concentra en un solo banco, el Banco Nación. Para que el crecimiento sea más sólido, será necesario que el sistema financiero amplíe su participación.

Precios de cierre más firmes

Otro cambio relevante se observa en los precios de cierre. El estudio marca subas interanuales en dólares de entre 5% y 10%, acompañadas por un menor margen de negociación.

Esto implica un cambio en la relación entre compradores y vendedores. Durante años, quienes compraban tenían mayor poder para negociar. Hoy, con una demanda más activa y menor disponibilidad en determinados segmentos, los propietarios comienzan a recuperar capacidad de sostener precio.

El costo de construcción vuelve a ser un límite

No todos los indicadores son favorables. El costo de construcción aparece como una de las principales señales de alerta. Luego de tocar un piso hacia fines de 2023, el costo se duplicó en 18 meses y hoy se ubica en niveles altos.

Esto afecta especialmente al desarrollo inmobiliario. Construir dejó de ser barato y el margen para nuevos proyectos se redujo de manera significativa. Según el informe, el margen del desarrollador medido en sueldos pasó de 11,6 en 2020 a apenas 1,2 en la actualidad.

En la práctica, esto limita la generación de nueva oferta y puede presionar sobre los precios de las propiedades existentes.

Salarios, alquileres e inversión en ladrillo

El salario medido en dólares también muestra una mejora importante desde 2024. Esta recuperación fortalece la demanda potencial y mejora el poder de compra de los hogares.

Al mismo tiempo, los alquileres presentan mejores rentas y un contexto de mayor seguridad jurídica. Esto vuelve a posicionar al inmueble como una alternativa atractiva para quienes buscan renta mensual, preservación de capital y menor exposición a la volatilidad financiera.

Frente a activos financieros que ya tuvieron fuertes subas, el metro cuadrado todavía aparece rezagado. Por eso, el informe plantea que la propiedad conserva recorrido pendiente y puede volver a ganar protagonismo como refugio de valor.

Un mercado que vuelve a creer

El escenario actual no es de euforia, pero sí de recuperación. La demanda está activa, los precios se afirman, el crédito vuelve a aparecer y el inmueble recupera atractivo como inversión.

El desafío estará en sostener este proceso. Para eso será clave que el crédito se diversifique, que los salarios continúen recuperándose y que la oferta pueda acompañar una demanda que empieza a moverse con más fuerza.

Para el sector inmobiliario, el mensaje es claro: el mercado vuelve a ofrecer oportunidades, pero también exige lectura fina. Entender qué productos se demandan, qué tickets se están moviendo y dónde empieza a escasear la oferta será fundamental para aprovechar el nuevo ciclo.