CABA: el mercado sostiene el volumen, pero el crédito aún no impulsa las operaciones.
Los datos de escrituras correspondientes a agosto de 2026 muestran un mercado inmobiliario porteño activo, aunque sin una expansión clara. Durante el mes se concretaron 6.055 compraventas, prácticamente la misma cantidad que en julio —apenas 0,1% más— y 4,9% menos que en agosto de 2025.
En los primeros ocho meses del año se registraron 41.583 escrituras, una disminución del 2,3% interanual. No obstante, agosto se mantuvo entre los cinco mejores registros para ese mes de los últimos 28 años.
Esto permite distinguir una desaceleración respecto del fuerte crecimiento anterior de una verdadera contracción del mercado: las operaciones continúan en niveles históricamente elevados, pero dejaron de aumentar.
Fuente: Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires
Las hipotecas caen mucho más rápido que las compraventas
El dato más relevante es la evolución de las compras con hipoteca.
En agosto se firmaron 1.059 escrituras hipotecarias, 20,8% menos que un año atrás. El acumulado enero-agosto alcanzó 6.170 operaciones, 34% por debajo de las 9.341 registradas durante el mismo período de 2025.
La diferencia entre ambos indicadores resulta significativa: mientras el volumen general de compraventas se mantiene en niveles elevados, las operaciones financiadas con crédito muestran una caída mucho más pronunciada.
Esto significa que la reducción reciente de las tasas todavía no llegó plenamente a las escrituras. Existe un desfase lógico: entre la solicitud, la tasación, la aprobación, la búsqueda definitiva y la escrituración pueden transcurrir entre dos y cuatro meses.
Por eso, el efecto de las nuevas líneas de crédito debería empezar a observarse con mayor claridad entre octubre y diciembre.
El valor promedio de las operaciones
El ticket promedio escriturado fue de $181,4 millones, equivalente a unos US$119.270 al tipo de cambio oficial promedio.
Medido en dólares, el valor bajó 2,7% interanual.
La señal no necesariamente implica una caída generalizada de los precios. También puede reflejar una mayor participación de departamentos pequeños y operaciones correspondientes a primera vivienda.
Lectura comercial: una demanda activa, pero selectiva
La demanda existe, pero sigue siendo selectiva y sensible al precio.
Los compradores privilegian unidades de uno y dos dormitorios, con valores aproximados de entre US$70.000 y US$200.000, expensas razonables y documentación preparada para acceder a un crédito hipotecario.
En este contexto, las propiedades correctamente valuadas rotan; las sobrevaluadas permanecen publicadas, aun cuando sean hipotecables.
Fuente: Ámbito
“Apto crédito” debería ser un producto verificable
Para una inmobiliaria, “apto crédito” debería convertirse en un atributo comercial verificable y no solamente en una frase del aviso.
Antes de ofrecer una propiedad a compradores que necesitan financiación, conviene revisar anticipadamente:
- Título y antecedentes dominiales.
- Plano conforme a obra.
- Reglamento de copropiedad.
- Coincidencia de superficies.
- Deudas y expensas.
- Estado de ocupación.
- Posibilidad real de tasación bancaria.
La preparación documental puede convertirse así en un factor diferencial, especialmente en un mercado donde una parte de la demanda depende de la posibilidad concreta de obtener financiación.
La oportunidad para las inmobiliarias
Una estrategia posible es crear una cartera diferenciada de propiedades listas para hipotecar y, en paralelo, desarrollar una base de compradores precalificados.
El corredor inmobiliario puede asumir un rol más amplio que el de intermediario de la negociación: coordinar inmueble, comprador, banco, tasación y escribanía.
En un escenario donde las compraventas se mantienen relativamente firmes pero el crédito todavía no recupera el ritmo del año anterior, esa capacidad de articulación puede convertirse en un factor relevante para acelerar las operaciones y reducir los tiempos de cierre.





